El duelo. Información para el doliente principal
Fecha de la última revisión: 18/12/2011Índice de contenidos
Cuando muere tu pareja... Pérdida y duelo
Vivir la muerte de un ser querido es probablemente una de las experiencias más difíciles por las que pueda pasar un ser humano.
Esta vivencia es única y distinta para cada persona y ninguna pérdida es comparable a otra, por lo que cada doliente siente y expresa su dolor de una sola manera... la suya.
A continuación te presentamos algunas sensaciones, sentimientos, molestias físicas y reacciones experimentadas por otras personas que atraviesan tu misma situación.
Cuando muere tu pareja...
- El dolor que sientes puede ser tan terrible y dispara emociones tan fuertes, que te darán miedo y te parecerán imposibles de soportar...
- Puede que no sientas tanto dolor como esperabas... o que no sientas nada... y es que estás bloqueada... no pienses que no le querías o que eres mala, no enterarte muy bien de lo que pasa es una defensa de la mente para no romperse...
- Puedes desesperarte, estar enfadada con todos y contigo misma... rabiosa, agresiva, irritable... y sentirte celosa de las otras parejas...
- O culpable por no insistir más en que dejara de fumar o se cuidara; se lo dijiste tantas veces... y no te hizo caso...
- O incluso puedes experimentar alivio... porque finalmente ha dejado de sufrir... y se acabó todo...
Tener estos sentimientos es lo normal en tus circunstancias, no eres un bicho raro ni te vas a volver loca... eso sí... pueden ser muy intensos, venir a tirones… y cuando te sacuden parece que te partes de pena y dolor... llora... llora profunda y amargamente... será un desahogo y el nudo de tu pecho se irá deshaciendo.
Continuamente te preguntarás ¿por qué?, ¿por qué ahora? Que estabais tan bien... lo teníais todo... él había empezado a cuidarse... jubilado… ¿por qué él?, es injusto... y todo sigue igual... Para todo esto nadie tiene respuestas... pero quizás tú encuentres algún sentido a lo que te ha ocurrido... o no.
Observarás que todos te evitan -a veces médicos y enfermeras incluidos-... tranquila, no estás apestada, no tienes la culpa de nada... el problema es nuestro, la muerte nos pone nerviosos... La gente no acertará a decirte nada sensato... o utilizará frases hechas del tipo de: “....bueno, mejor así, para como estaba,…te acompaño el sentimiento... lo sentimos, pobrecita....”; o te pregunte: “¿cómo estás?...” y en vez de aliviarte te enfades todavía más... y pienses: “...éste es tonto, ¿cómo voy a estar?... mal, …”, ¿cómo puedo estar si se ha muerto mi marido?, ¡mal!… ¡qué cosas me preguntan…!. No lo tengas muy en cuenta... tiene su explicación: ¡¡¡la muerte nos aterroriza!!!
Puede que notes diversas sensaciones o molestias físicas como:
- Un nudo en la garganta, como un tropiezo que incluso te molesta al tragar y no se te va con la tos.
- Tensión muscular en el cuello o en la espalda... o en todo el cuerpo.
- Dolores y molestias en el pecho, como que algo te aprieta... y no te lo puedes soltar... o que te atraviesa y te desgarra..., o la sensación de tener un nudo en el estómago y en la tripa.
- Falta de apetito o que no puedes dejar de comer.
- Como un casco entre la frente y la nuca que te aprieta toda la cabeza.
- Sensación de tener un nudo en el estómago o malas digestiones.
- Dolores de tripas, estreñimiento o diarreas, o ambos.
Es probable que sientas…
- Mucho nerviosismo, como ansiedad, que no puedes parar por dentro... o auténtico pánico.
- Dificultades para dormir..., te cuesta conciliar el sueño o te despiertas a la mínima de madrugada y no puedes volver a dormir.
- Que ves a tu marido, que le oyes o le sientes...
- Dificultades para concentrarte, no te centras en la lectura, en conversaciones,…. tu pensamiento siempre se va con tu pena.
- Tristeza, melancolía, depresión.
- Falta de memoria.
- Culpa y reproches continuos por cosas que ocurrieron, o por las que no ocurrieron, en la relación a tu marido.
- Enorme pena porque no le dijiste, o crees que no le demostraste, todo lo que le querías.
- Enfado, irritabilidad o verdadera rabia, dirigida contra tus familiares, médicos, enfermeras, contra ti misma, contra Dios o contra tu propio marido.
- Que te entren las ganas de llorar de repente y no puedas controlarlo.
- Cambios de humor repentinos.
- Incomodidad al estar con otras personas o, por el contrario, que no quieras estar sola por nada del mundo.
- Que lo que te ha ocurrido no es cierto, que tu marido no ha muerto, que realmente no ha pasado nada, que todo era un sueño, una película.
- Como que haces las cosas automáticamente, igual que un robot.
- Un vacío y falta de ganas de vivir o incluso deseos de morir para irte con él.
- Pensamientos que te acosan, acerca de si las cosas hubieran ocurrido de otra manera, y los rumias... y les das vueltas y más vueltas...
- Miedo a la enfermedad, al futuro, a la soledad.
- Deseos de desaparecer, de irte a no sé dónde, o de trabajar mucho para huir del dolor que tienes.
- Que estás enloqueciendo cuando la intensidad de los sentimientos te sobrepasan.
¿Qué puedes hacer para sentir cierto alivio y consuelo?
- Cuidarte física y mentalmente, darte tiempo…
- Al principio no te fuerces a comer más de lo que te apetezca.
- Trata de hacer ejercicio físico regular: pasear, correr, nadar, andar en bici... te ayudará a relajarte.
- Procura tener un horario para irte a la cama y para levantarte, aunque no duermas bien. Al principio es muy probable que te cueste dormir, pero poco a poco el sueño se irá normalizando. Si esto se alarga mucho, pide ayuda a tu médico de familia.
- Quizás encuentres algo de alivio si hablas con otras viudas o con personas de tu entera confianza, o si escribes una carta a tu marido, o le hablas a su foto, diciéndole todo aquello que te hubiera gustado decirle, o contándole cómo te va, o… puedes escribir un diario sobre lo que te está ocurriendo, o preparar un álbum con fotos de cuando él vivía...
- ¡Ojo con el café! Te pone más nerviosa y te da más angustia; ¡cuidado con el alcohol!, puede llevarte a la depresión; controla el tabaco, se puede convertir en un problema serio; utiliza los medicamentos razonablemente; si tienes dudas al respecto consulta con tu médico de familia.
- Procura llevar una vida lo más equilibrada posible, donde tengas un tiempo para el reposo, el trabajo, y la reflexión o la oración si eres creyente.
- Sé muy paciente contigo misma; recuerda que lo que te ocurre es normal en tu situación, aun cuando a menudo te encuentres desbordada y desorientada.
- Intenta mantener el contacto con los que te quieren: familiares, amigos... aunque es posible que a veces te sientas incomprendida, porque ellos viven la pérdida a su ritmo, que seguro es diferente del tuyo, y esto a veces hace que te sientas apartada... vuelve poco a poco a relacionarte con ellos; es importante tener familiares y amigos con los que puedas hablar, te ayudarán.
- No te importe volver a contar lo que ocurrió, habla de cómo falleció…, de lo que sentiste, lo que hiciste...
- Revisa los recuerdos de tu vida en común, los buenos… pero también los malos: te aliviará.
- Ten presente que tu dolor es único, es tuyo, y por lo tanto no es comparable; no midas, pues, lo que progresas o retrocedes comparándote con otros: no sirve.
- Te debes permitir llorar. Llorar profundamente alivia de verdad, es un desahogo y una “salida” a tu dolor acumulado.
- La culpa casi siempre está presente, pero generalmente es irracional, no tiene explicación. Cuando te venga la culpa, reflexiona…y repasa lo que hiciste, “hice esto, y lo otro, y lo de más allá,…”, ¿de verdad piensas que podías haber hecho más de lo que hiciste?
- El luto interior lleva su tiempo y las emociones van y vienen, y a veces como decíamos antes- a golpes. Ve a tu ritmo.
- Quiérete y no seas muy crítica contigo misma. Insistimos: tómate tu tiempo.
- Busca sostén tanto dentro como fuera de la familia; tus familiares son seres humanos y tienen sus limitaciones. Piensa que probablemente cada uno tenga lo suyo, para ellos era su hermano, su padre...
- A muchos se nos ha educado para ser independientes y nos cuesta pedir ayuda, pero todos la necesitamos; solicita ayuda y acepta la que se te ofrece.
- Puedes recurrir a libros de autoayuda, a algunas personas les sirve. En Internet existe una librería especializada: http://www.alfinlibros.com, donde se pueden consultar numerosos libros sobre duelo. También existen páginas de apoyo al duelo, nacionales e internacionales, como http://www.vivirlaperdida.com.
Piensa que... no estás enferma... solamente estás penando tu pérdida, llorándola... sufriéndola toda tú, tu cuerpo y tu espíritu, y por eso te duele todo..., te duele hasta el alma. Estás mal, lo sientes en tus tripas, tu corazón, tu cabeza, tus nervios... toda tú... y para esto... no hay medicamentos, por eso a veces es tan difícil que encuentres ayuda profesional. Sin embargo, poco a poco, médicos, enfermeras, psicólogos... vamos tomando conciencia de que, en algo, te podemos ayudar, y en eso estamos.
Te aseguramos que llegará un momento en el que tu vida volverá a encarrilarse, pero también te decimos que nada será igual. Hay un antes y un después, y por eso te recomendamos que busques nuevas maneras de hacer las mismas cosas que antes hacías y también que hagas cosas diferentes, piensa que ahora siempre hay alguien que te puede ayudar desde “el otro lado”.
Como resumen: por ti y por los que te rodean, te debes permitir volver a vivir.
Finalmente... ¡¡recuerda que todos somos diferentes y únicos!!... y que por lo tanto este folleto te ha podido servir... o no... o incluso enfadarte más... ¡¡todo puede ser!!
Para elaborar este documento nos hemos inspirado en:
- “Cuando muere un ser querido” del Programa de Donación y Transplantes del Departamento de Salud del Gobierno de Navarra.
- “Your bereavement” del St. Christopher’s Hospice de Londres, Inglaterra.
- “Grief and Bereavement” de Sir Michael Sobell House Hospice de Oxford, Inglaterra, por Marilyn Relf, Ann Couldrick y Heather Barrie.
- “What do we need during grief” del Hilltop Hospice, Grand Junction, Colorado, por Mary Ann Harter Hanson.
- “Grupo de Duelo de Kueto” del Centro de Salud de Kueto, Sestao, Vizcaya, funcionando desde 1997 hasta 2001, por Jesús A. García-García y Olga Oruña.
- “Cruse Bereavemente Care”, organización inglesa sin ánimo de lucro, fundada en 1959, para el apoyo a personas en duelo. Website: www.crusebereavementcare.org.uk
- “The experience of grief” de la National Association of Bereavement Services de Londres, Inglaterra.
- “Un antes y un después...” del Grupo de Ayuda Mutua para padres que han perdido hijos: Renacer, Barcelona y Sestao (Vizcaya).
Gracias a todos ellos, pero especialmente a las personas en duelo que han compartido su dolor con nosotros, va dedicado a vosotras.
Autores
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Víctor Landa Petralanda | M. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria |
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Jesús A. García-García | M. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria | |
| Grupo de Estudios de Duelo de Vizcaya. Especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria. Centros de Salud de Basauri-Ariz y Kueto-Sestao de Vizcaya | |||
Recuerde que este documento de Fisterra proporciona una visión general de este problema. Para conseguir más información hable con su médico



