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La gripe es una enfermedad causada por el virus del mismo
nombre, contagiosa, que se presenta en brotes epidémicos y se
caracteriza por fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta,
tos, dolores musculares y articulares, cansancio y malestar
general.
La gripe suele evolucionar hacia la curación de forma
espontánea, pero en individuos con disminución de las defensas
(mayores de 65 años, pacientes transplantados, pacientes con
SIDA, cáncer y con enfermedades crónicas como diabetes y
problemas cardíacos) o con problemas pulmonares crónicos puede
producir complicaciones graves (neumonía, desestabilización de
su enfermedad crónica, crisis cardiacas) con una importante
aumento de la mortalidad.
Se contagia a través del aire a partir de individuos enfermos
cuando estornudan o tosen.
En los países del hemisferio norte, como España, aparece en
forma de epidemias todos los otoños-inviernos.
La vacunación anual frente a la gripe ha demostrado ser la
medida preventiva más eficaz para disminuir la frecuencia de
aparición de la enfermedad, de las complicaciones asociadas, e
incluso para evitar la sobremortalidad asociada, entre los
grupos de población descritos. Por ello está recomendada por
todas las organizaciones sanitarias y asociaciones
científicas.
En España están comercializados distintos tipos de vacuna,
todas ellas de virus inactivados, cultivadas en células de
embrión de pollo y que se aplican por inyección intramuscular.
En pacientes con tratamiento con anticoagulantes la aplicación
debe ser subcutánea. Para las personas mayores de 64 años
existen las llamadas vacunas adyuvadas, con una respuesta
inmune potenciada. |