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Actualizada el 24/03/2010.

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Elaborada por médicos con revisión posterior por colegas.
La información contenida en este folleto está basada en las Guías Clínicas de Fisterra y otras fuentes fiables.

Conflicto de intereses: Ninguno declarado.

Metodología de elaboración

 

Información para pacientes sobre la hemodiálisis

 
¿Qué es la hemodiálisis?

Los riñones tienen la función de limpiar la sangre de las sustancias tóxicas y de los líquidos que le sobran, que se eliminan en forma de orina, además de producir hormonas necesarias para el organismo. Cuando en un paciente, por un problema de insuficiencia renal aguda o crónica, los riñones dejan de funcionar, la diálisis permite realizar mediante equipos médicos, las funciones de los riñones.

Existen dos tipos diferentes de diálisis: hemodiálisis y diálisis peritoneal. La hemodiálisis consiste en filtrar el exceso de líquidos y las sustancias tóxicas del organismo mediante el paso de la sangre del paciente por un filtro periódicamente.

 

¿Cuándo es necesaria la diálisis?
Es necesario recurrir a la diálisis cuando los riñones ya no son capaces de eliminar los desechos y el exceso de líquido de la sangre en cantidades suficientes como para mantener sano al paciente. Generalmente, esto ocurre cuando los riñones funcionan al 5-15 % de lo normal.

¿Cómo funciona la diálisis?

En el proceso de hemodiálisis, la sangre del paciente se conduce entubada desde el organismo hasta una máquina llamada “riñón artificial” en la que pasa a través de un filtro de limpieza (dializador), en el que se produce el intercambio entre el líquido del dializador y la sangre, recogiendo las sustancias tóxicas de la sangre y aportando otras beneficiosas, y retorna de nuevo al cuerpo.

A semejanza de los riñones sanos, la diálisis permite:

  • Eliminar las sustancias tóxicas, la sal y el agua en exceso del organismo;
  • Mantener el nivel adecuado de ciertas sustancias químicas en la sangre.
  • Contribuye a controlar la presión sanguínea.
Para poder llevar la sangre al dializador, es necesario establecer un acceso vascular o entrada a los vasos sanguíneos, para lo cual es necesaria una intervención local de cirugía menor, generalmente en el antebrazo, por su mayor accesibilidad y facilidad de manipulación en la diálisis.

Existen tres posibilidades:

  • La más habitual es la realización de una fístula, uniendo una vena y una arteria del antebrazo. Es el método más seguro, que dura más tiempo y tiene menos complicaciones.
  • Cuando no es posible realizar la fístula con los vasos del propio paciente, se implanta un injerto, un vaso artificial que une la arteria y vena del paciente.
  • La tercera posibilidad, temporal, es la utilización de catéteres externos, pero presentan mayor riesgo de complicaciones (trombosis, infecciones), por lo que tienen carácter transitorio, cuando la diálisis se debe a un cuadro de insuficiencia renal aguda que se prevé pasajero, o mientras se forma la fístula.
¿Dónde se lleva a cabo la hemodiálisis?
La hemodiálisis puede llevarse a cabo en un centro sanitario, un centro de diálisis o en el propio domicilio, de acuerdo a las características del paciente, edad, lugar de residencia, actividad laboral o de estudios.

 

¿Cuánto tiempo dura cada tratamiento de hemodiálisis?
En general, los tratamientos de hemodiálisis duran unas cuatro horas, y se realizan tres veces por semana. El tiempo necesario para cada sesión de diálisis depende de:
  • El grado de funcionamiento de los riñones del paciente.
  • De la cantidad de líquido retenido entre una sesión y otra.
  • El peso, estado físico y situación de salud del paciente.
  • El tipo de riñón artificial que se utiliza.
¿Qué molestias puede provocar la diálisis?

Cuando empiece a dializarse, es posible que le resulten molestas las agujas que se introducen en la fístula o injerto. La mayoría de los pacientes se acostumbran a ello con el tiempo.

La aparición de síntomas como calambres, dolores de cabeza, náuseas o mareos, pueden indicar la necesidad de ajustar la velocidad de la diálisis (enlentecerla), ajustar la concentración de sodio o la temperatura en el líquido del dializador, adecuar las dosis de los tratamientos hipotensores o adaptar las recomendaciones de la ingesta calórica.

 
¿Qué cuidados o medidas debe de adoptar antes y después de la diálisis?

Uno de los aspectos más importantes, como en todo tipo de tratamientos que exigen ir a un centro sanitario con frecuencia, para someterse a sesiones de tratamiento, es planificar y organizar las tareas diarias y el trabajo de acuerdo al calendario de sesiones. Esta recomendación tiene especial importancia si, por necesidades laborales o personales, debe de viajar.

La preparación anticipada de las citas de las sesiones, la puntualidad al acudir a las mismas, la realización de las tareas cotidianas con tiempo, la dedicación necesaria al cuidado personal y a la alimentación, le harán más tolerable los inconvenientes de las sesiones de diálisis.

Acuda al centro en medio de locomoción público, no se debe de conducir ni antes ni después. Lleve ropa cómoda y según las recomendaciones de su centro de diálisis.

Tras la diálisis, se recomienda estar un tiempo en reposo, ya que es habitual la sensación de cansancio durante unas horas.

 
Recomendaciones nutricionales

Uno de los aspectos a controlar, necesariamente, en un paciente con insuficiencia renal, es la ingesta de líquidos diaria, para evitar su retención excesiva y la formación de edemas al no poder eliminarlos en forma de orina. En general, la ingesta diaria de líquidos recomendada en un paciente en hemodiálisis es de unos 800 ml, ó 500 ml además de la cantidad de diuresis residual que mantenga (es decir que si orina 500 ml puede ingerir hasta 1000 ml).

Controlando la ingesta de líquidos, se garantiza una ganancia de peso entre sesiones de diálisis de 1,5 a 2 kg. Si la ganancia es mayor, se debe forzar la diálisis aumentando las molestias de la hemodiálisis y la dificultad de mantener el equilibrio mineral en el organismo.

La dieta debe ser pobre en potasio y en sodio.

Los alimentos más ricos en potasio son las frutas, las legumbres, las verduras, el cacao y los frutos secos. Por ello, se recomienda limitar el consumo de frutas a dos piezas al día, preferiblemente manzana o pera. Las legumbres deben de ponerse a remojo el día anterior. A las verduras, se les aplicará doble cocción, retirando el agua utilizada en cada cocción. Así se elimina parte del potasio y los minerales de las legumbres y verduras.

Se reducirán en la dieta los frutos secos, el tomate y el cacao.

Para evitar el aporte de sodio, los alimentos deben de cocinarse sin sal. La dificultad de eliminar el sodio del organismo por el fallo renal, conlleva la retención de líquidos, y la formación de edemas,  aumentando la carga de trabajo cardiaco, y pudiendo provocar insuficiencia cardíaca.

Para mejorar el sabor de los alimentos, se pueden utilizar condimentos como las plantas aromáticas (tomillo, albahaca, romero…), las especias (pimienta, nuez moscada…) o aceite y vinagre.

Debe de eliminarse el alcohol de la dieta, reduciendo la ingesta de grasas animales y grasas saturadas (aceite de coco o de palma, por ejemplo). La mejor alternativa es el aceite de oliva.

 
¿Cómo se debe de cuidar el acceso vascular?
La necesidad de mantener en funcionamiento la fístula o la prótesis para las sucesivas sesiones de diálisis, obliga a tener un gran cuidado de la misma mediante:
  • El control (mediante palpación o audición) del funcionamiento de la fístula, notándose una sensación de vibración o calambre al palparla con los dedos, y escuchándose un soplido al acercar el oído que son producidos por el paso de la sangre siguiendo el ritmo del corazón.
  • Protegiendo el brazo de golpes y rozaduras. Debe evitarse coger peso con el brazo de la fístula, o comprimirlo con bolsos, relojes o pulseras.
  • Se realizará una buena higiene del brazo con la ducha o baño diario, hidratando la piel si es necesario.
  • No extraer sangre o tomar la tensión arterial en el brazo donde está la fístula o prótesis.
  • Realizar los ejercicios con la mano y el brazo que le indique su médico, para mejorar la circulación en la fístula.

Debe de acudir al médico si se presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Dolor, enrojecimiento, calor y/o inflamación en la zona de la fístula;
  • Sensación de cordón en la fístula;
  • Desaparece el soplo o la vibración al palpar o escuchar la fístula;
  • Sangrado incontrolado;
  • Aparición de moradura (hematoma) en la zona de la fístula;
  • Dolor y/o sensación de frialdad en la mano correspondiente al brazo donde está la fístula o prótesis.
Otras recomendaciones en el paciente en hemodiálisis

Es muy importante para mantener el mejor estado de salud posible el llevar un régimen de vida regular, cumpliendo cuidadosamente con las recomendaciones dietéticas y de ingesta de líquidos.

Es recomendable realizar ejercicio físico moderado, como paseos y marchas.

Si se va a realizar un viaje, es importante planificarlo con tiempo, reservando las sesiones de diálisis en los centros hospitalarios o de diálisis en las ciudades de destino.

Todo paciente en hemodiálisis debe estar inmunizado frente a la hepatitis B, controlando anualmente que se mantiene el nivel protector de anticuerpos. Existen vacunas de la hepatitis B específicas para pacientes en hemodiálisis que contienen menor cantidad de aluminio y factores estimulantes de la respuesta inmune. Otras vacunas de enorme importancia son la vacuna antigripal que debe aplicarse todos los años y la antineumocócica, además de la vacuna antitetánica.

Una buena estrategia vacunal puede ser aprovechar todos los años el momento de la campaña de vacunación antigripal para realizar el control de anticuerpos frente a la Hepatitis B y aplicar la vacuna de la gripe y, si lo requiere, la dosis de la Hepatitis B.

Cumplir cuidadosamente con los tratamientos prescritos (dosis y horarios) y no realizar ningún cambio sin consultar previamente a su médico.

 
¿La diálisis cura la insuficiencia renal?

Existen algunas situaciones de insuficiencia renal aguda que exigen diálisis que son temporales (infecciones graves, accidentes…), en cuyo caso, una vez superada la crisis de insuficiencia renal, puede que no vuelva a ser necesaria la diálisis.

Sin embargo, la situación más frecuente que requiere diálisis renal es la de enfermos renales crónicos. Estos pacientes necesitarán diálisis por el resto de su vida, hasta que puedan entrar en un programa de trasplante renal.

España tiene los índices más altos de donación de órganos del mundo y una larga e intensa experiencia en trasplantes, siendo los más frecuentes los de riñón.

Las organizaciones de trasplantes de los servicios de salud de las Comunidades Autónomas y las asociaciones de pacientes trasplantados, ofrecen información acerca de cómo hacerse donante, así como de los servicios y cuidados en los pacientes trasplantados.

 
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Hemodiálisis (Fundación Nacional del riñón -EEUU)

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ALCER (Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón)

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Organización Nacional de Trasplantes

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MEDLINEplus: Insuficiencia renal

 
Autores: 
Equipo editorial de Fisterra
Médicos especialistas en Medicina de Familia y en Medicina Preventiva y Salud Pública.

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Este artículo proporciona una visión general de este problema y puede no ser aplicable a todo el mundo.  Para averiguar si estos consejos pueden aplicarse a usted y para conseguir más información de este tema hable con su médico. 

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