|
La elección del glucómetro que se
recomienda a cada paciente debe de realizarla un profesional
sanitario con conocimientos en diabetología, buscando la
elección del equipo que mejor se adapte a las características
y necesidades del paciente.
Además de los requisitos técnicos como
la fiabilidad, la exactitud y la precisión del equipo es
importante tener en cuenta aspectos como la solidez, peso,
tamaño y la vida media de la batería que permiten su
transporte fácil si el paciente es una persona que viaja o
trabaja fuera de casa. Puede ser muy útil que posea sistemas
de seguridad que adviertan de posibles errores de manipulación
por parte del usuario (por ejemplo aviso si la muestra es
insuficiente) o de mantenimiento del sistema; que sean de
fácil manejo si son equipos para personas mayores o de
autonomía limitada.
Otros aspectos a tener en cuenta son el
tamaño y trazo de los dígitos en la pantalla, que faciliten su lectura, o que permitan guardar los resultados con
anotación del día y hora de su cálculo.
Cada vez se tiende más a elegir equipos
que exijan un menor volumen de muestra de sangre, un menor
tiempo de espera para la obtención del resultado, que cuenten
con soportes tecnológicos que facilitan su uso o que cuente
con indicador de hipoglucemia.
Existen otros aspectos a tener en
cuenta en la elección que se relacionan con el seguimiento de
las glucemias del paciente por su médico, como es la amplitud
de lectura de glucemias, los métodos de calibración y control,
o la posibilidad de uso de aplicaciones informáticas para el
análisis de los datos.
La complejidad de estos equipos explica
claramente por qué NUNCA deben de ser elegidos por
recomendación de personas no profesionales y bajo otros
criterios que no sean los de los profesionales sanitarios que
atienden al paciente. |