Actualizada el
29/10/2007.
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Elaborada por
médicos con revisión posterior por colegas.
La información contenida en este folleto está basada en las Guías Clínicas de Fisterra y otras
fuentes fiables.
Conflicto de intereses: Ninguno
declarado.
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Metodología de elaboración |
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Información para pacientes sobre la
infección por el Virus del Papiloma Humano
y su vacuna |
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¿Qué es la infección por el virus del papiloma humano? |
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Los virus del papiloma humano comprenden
un grupo de virus que se transmiten, casi exclusivamente por
contacto sexual, y cuya infección es la causa de la producción
del cáncer de cuello de útero, además de otros cánceres de
vulva, vagina, ano y pene.
Existen más de 120 tipos distintos de
estos virus que pueden infectar al ser humano, aunque sólo 15
de ellos se consideran de alto riesgo para el desarrollo de
cáncer de cuello de útero, siendo los llamados tipo 16 y 18
los causantes de más del 70% de los cánceres. Otros tipos
(tipos 6 y 11) son los causantes de los denominados condilomas
acuminados (verrugas genitales), y de la aparición de verrugas
en la parte alta de las vías respiratorias (papilomatosis
respiratoria recurrente), debido a la infección de las vías
respiratorias en el recién nacido de una madre infectada,
durante el parto.
En el mundo, entre el 10 y 15% de las
mujeres de 30 a 35 años están infectadas, si bien existen
grandes diferencias entre países, asociadas a las distintas
pautas de relaciones sexuales (más riesgo cuando es más alta
la promiscuidad sexual y la edad de inicio de las relaciones
sexuales). En España alrededor del 3% de las mujeres de 30-35
años está infectada. |
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¿Qué síntomas produce? |
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La infección por los papilomavirus pasa
desapercibida al no producir síntomas. En la mayoría de las
personas infectadas, los virus desaparecen espontáneamente sin
secuelas a lo largo de los dos años siguientes a una
infección. Teniendo en cuenta la alta frecuencia de
circulación de los virus, y la gran cantidad de tipos
distintos, las reinfecciones y las infecciones múltiples (por
distintos tipos de este virus a la vez) son muy frecuentes, de
manera que más del 50% de las personas sexualmente activas han
sido infectadas en algún momento de su vida sexual.
En los casos en los que los virus de los
tipos asociados al cáncer no son eliminados, y quedan en las
capas profundas de la piel y mucosas genitales, aparecen al
cabo de los años lesiones precancerosas (hasta en 30 de cada
100.000 mujeres) que si no se eliminan quirúrgicamente,
evolucionan hacia el cáncer.
Si la infección persistente es de los
tipos causantes de las verrugas genitales, al cabo de unos
años, aparecen estas lesiones que no se malignizan, y por
tanto, no producen cáncer, pero son motivo frecuente de
consulta ginecológica, y en el caso de infección durante el
parto del neonato, de papilomatosis respiratoria recurrente en
el bebé. |
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¿Cómo se diagnostica? |
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Hasta el momento actual, la exploración
ginecológica y la realización de citologías periódicas (prueba
de Papanicolaou) en las mujeres sexualmente activas son las
estrategias que han permitido el diagnóstico temprano y el
control de las lesiones precancerosas, con disminución
importante de la frecuencia de cáncer de cuello uterino.
La recomendación de realización cada 3-5
años de citologías en todas las mujeres sexualmente activas ha
demostrado, por tanto, su eficacia, y debe de mantenerse de
acuerdo a los criterios científicos, y a los antecedentes de
cambios de pareja y resultados de las citologías previas de
cada mujer.
La utilización de las vacunas frente a
los tipos de virus del papiloma más patógenos, recientemente
comercializadas en el mundo, no elimina la necesidad de
realización de las citologías, si bien permitirá ir adecuando
la frecuencia de su realización en mujeres vacunadas con
intervalos de control más largos. |
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¿Cómo se trata? |
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No existe tratamiento para la infección.
En las mujeres en las que mediante el cribado por citologías,
se detectan lesiones precancerosas de cuello uterino, se
tratan mediante técnica quirúrgicas, con resección más o menos
amplia en dependencia del grado de la lesión. Puede requerir
la histerectomía (extirpación del útero), y tratamientos
antitumorales cuando se maligniza (se detecta un cáncer).
El cáncer del resto de localizaciones, se
trata dependiendo de su ubicación y grado de afectación del
cáncer (cirugía, radioterapia o quimioterapia). |
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¿Cómo se puede evitar el contagio? |
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En el momento actual, se dispone en el
mundo de dos vacunas que previenen la infección por los virus
del papiloma, asociados con mayor frecuencia a la producción
de cáncer de cuello uterino, vagina, vulva, ano y pene, lo que
permitirá prevenir más del 70% de estos cánceres.
La vacuna es eficaz para prevenir la
infección, y por tanto, su aplicación debe de realizarse antes
del primer contacto sexual, antes de que se tengan relaciones
sexuales. Una vez infectada la persona, la vacunación no
tiene ninguna eficacia. Por ello, la edad de vacunación
sistemática idónea es en la preadolescencia (entre los 9 y 14
años).
Está en proceso de estudio y discusión la decisión de a qué
grupos de edad y si solamente en mujeres, o también en
varones, recomendar la vacunación sistemática. No obstante,
hay un gran consenso en la prioridad de incorporar la vacuna
frente al papilomavirus en el calendario de vacunaciones
infantiles, en niñas a una edad entre los 9 y los 14 años.
Recientemente se acordó recomendar la vacunación sistemática
en adolescentes de 11-14 años, según se apruebe en el
calendario de vacunaciones de cada comunidad autónoma,
incorporándose antes del año 2010. La vacunación de las niñas
adolescentes ha sido apoyada por las sociedades científicas
españolas, aplicándose en tres dosis separadas por un
intervalo de dos meses entre la primera y segunda dosis y de
cuatro entre la segunda y la tercera. |
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| Para obtener más información: |
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En FisterraSalud:
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Autores:
Equipo editorial de Fisterra.
Médicos especialistas en
Medicina de Familia y en Medicina Preventiva y Salud Pública. |
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