Actualizada el
11/03/2009.
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Elaborada por
médicos con revisión posterior por colegas.
La información contenida en este folleto está basada en las Guías Clínicas de Fisterra y otras
fuentes fiables.
Conflicto de intereses: Ninguno
declarado.
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Metodología de elaboración |
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Información para pacientes sobre la
epilepsia |
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| ¿Qué es la epilepsia? |
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La epilepsia es un trastorno cerebral crónico que se
caracteriza por la repetición de crisis debidas a una
descarga excesiva de las neuronas cerebrales (crisis
epiléptica), y que suelen asociarse a otros síntomas. Las
crisis epilépticas consisten en fenómenos anormales, bruscos
y transitorios, que incluyen alteraciones de la conciencia,
motoras, sensoriales y psicológicas (convulsiones, pérdida
del conocimiento, un período de confusión, un ataque en que
la persona mira fijamente o espasmos musculares), y que son
percibidos por el paciente o un observador. Las crisis
pueden clasificarse según el tipo en: |
- Crisis parcial: aquellas en las que las
manifestaciones clínicas y electroencefalográficas
responden a la activación de un área cerebral determinada
("foco epiléptico").
- Crisis generalizada: las manifestaciones clínicas
responden a la activación de ambos hemisferios cerebrales.
- Crisis simple: cuando durante la crisis se conserva el
nivel de conciencia.
- Crisis compleja: cuando existe alteración del nivel de
conciencia.
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Una crisis epiléptica única o las
crisis epilépticas accidentales no son una epilepsia, ni
tampoco pueden considerarse como una epilepsia, la
repetición más o menos frecuente de crisis epilépticas en el
curso de una afección aguda como una encefalitis, una
hipertermia, una exposición a agentes tóxicos, etc. Tampoco
se consideran epilepsia aquellas crisis cerebrales
relacionadas con vértigos, mareos, síncopes o trastornos del
sueño.
En el caso de las crisis únicas debe
tenerse en cuenta que el 75% de los pacientes tendrán una
segunda crisis en los tres años siguientes. No puede
hablarse de epilepsia si el enfermo no ha sufrido
crisis, aunque su EEG (electroencefalograma) sea de tipo
epileptiforme.
La epilepsia no es una enfermedad mental ni tiene
relación con el grado de inteligencia. Tampoco es
contagiosa. |
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| ¿Cuál es su causa y a quién afecta? |
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Las causas de la epilepsia varían con la edad. Algunas
pueden producir crisis en una etapa determinada de la vida
y, con el tiempo, cesar; otras producen crisis durante toda
la vida: |
- Herencia. Aunque existe la creencia popular de que la
epilepsia se hereda, no es así necesariamente. Sí son
hereditarios algunos tipos especiales de enfermedad, como
la esclerosis tuberosa, la neurofibromatosis o las
lipidosis, en las que se presentan crisis epilépticas. En
otras ocasiones, lo que se hereda es la predisposición a
padecer crisis convulsivas, pero este factor es muy
limitado.
- Malformaciones congénitas hereditarias como las
malformaciones arteriovenosas, o malformaciones congénitas
presentes en el nacimiento pero no hereditarias, como las
deformidades producidas por exposición a productos tóxicos
durante la gestación, o en algún tipo de infección,
radiación etc.
- Errores congénitos del metabolismo como la
hiperglucemia o la fenilcetonuria entre otras.
- Anoxia cerebral durante el parto, por accidentes, o
por enfermedades cerebrovasculares.
- Traumatismos craneoencefálicos: la lesión cerebral
secundaria a un traumatismo craneal puede provocar una
epilepsia secundaria.
- Tumores cerebrales.
- Enfermedades infecciosas como las meningitis;
encefalitis o abscesos cerebrales.
- Enfermedades degenerativas del sistema nervioso
central.
- Trastornos metabólicos adquiridos: hipoglucemia,
hipocalcemia, hipernatremia, insuficiencia renal
crónica...
- Alcohol.
- Tóxicos: plomo, mercurio, monóxido de carbono.
Según los diferentes estudios, la frecuencia de la
epilepsia oscila entre 1,5 y 57 casos por 1.000 habitantes.
La epilepsia aumenta de frecuencia de forma progresiva con
la edad. |
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¿Qué factores pueden desencadenar una crisis? |
| Cuando ocurre una crisis comicial o
epiléptica, siempre se intenta establecer una relación causa
efecto entre algún acontecimiento vital reciente y la
aparición de la convulsión. Si bien no siempre es posible
establecer esta línea de contacto, sí existen determinadas
circunstancias que suelen relacionarse con la aparición de
crisis: |
- Alteraciones del ritmo sueño-vigilia. Especialmente la
privación de sueño altera de manera significativa la
actividad eléctrica cerebral.
- Alcohol: Bien sea debido al daño cerebral consecuencia
de su consumo crónico, o bien por su efecto agudo que
facilita se pongan en actividad focos cerebrales silentes.
- Menstruación: como consecuencia de los cambios
hormonales que tienen lugar en el ciclo femenino, o
también por la retención de agua que la acompaña.
- Estrés físico (infecciones, quemaduras graves, cirugía
mayor, traumatismo severos,...) o psíquico (ansiedad).
- Fármacos: Algunos antidepresivos, barbitúricos,
benzodiacepinas, antihistamínicos, etc. Por la utilización
de dosis elevadas o por su supresión brusca.
- Enfermedad cerebrovascular: las lesiones por infarto o
derrame cerebral son epileptogénicas.
- Tumores cerebrales.
- Epilepsias reflejas: estímulos luminosos o acústicos
muy intensos pueden desencadenar este tipo de crisis.
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¿Cómo se diagnostica la epilepsia? |
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El diagnóstico de la epilepsia es
eminentemente clínico, y las pruebas complementarias pueden
ayudarnos a confirmar la sospecha clínica o a identificar
una causa responsable del cuadro.
Ante la sospecha de encontrarnos frente a un paciente con
epilepsia es importante: |
- Confirmar mediante la historia clínica que los
episodios que sufre son verdaderamente crisis epilépticas.
- Identificar el tipo de crisis que padece.
- Definir el tipo de epilepsia o síndrome epiléptico.
- Identificar la etiología del cuadro.
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Los pasos a seguir para establecer un diagnóstico de
epilepsia incluyen: |
- Historia clínica: deberá incluir:
- Antecedentes familiares de epilepsia.
- Antecedentes personales: desarrollo del embarazo y
parto, desarrollo psicomotor posterior, malformaciones
congénitas, enfermedades hereditarias, traumatismos
craneales, fármacos o tóxicos utilizados,...
- Edad de aparición de las crisis.
- Características de las crisis: horario de aparición,
factores desencadenantes conocidos, síntomas antes y
después de la crisis, secuencia pormenorizada de los
acontecimientos durante la crisis.
- Examen físico: incluyendo examen físico general y
exploración neurológica exhaustiva, buscando lesiones,
malformaciones o signos que orienten hacia enfermedades
que puedan estar implicadas en la etiología del cuadro.
- Pruebas complementarias, según la historia clínica y
características de las crisis: electroencefalograma,
tomografía computerizada craneal (TAC), resonancia
magnética craneal, tomografía.
Es muy importante establecer un diagnóstico correcto de
epilepsia, descartando otras enfermedades que pueden
producir cuadros similares a una crisis epiléptica como el síncope, los accidentes isquémicos transitorios, las
migrañas, las alteraciones del sueño, los espasmos del
llanto en bebés, o las intoxicaciones por tóxicos: alcohol,
plomo, mercurio, insecticidas, anfetaminas o cocaína. |
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¿Cómo evoluciona? |
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La epilepsia no es una enfermedad para toda la vida. Se
calcula que la duración media de la enfermedad es de 10-12
años ya que existen epilepsias que se inactivan con el paso
del tiempo, ya sea por su evolución natural o bien por
responder de forma satisfactoria a la medicación. El padecer
epilepsia no disminuye la esperanza de vida del paciente. |
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¿Cómo se trata la epilepsia? |
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El primer paso para iniciar el
tratamiento de la epilepsia es hacer un diagnóstico
correcto.
También es importante saber que no todas las personas que
han sufrido más de una crisis epiléptica precisan tomar
obligatoriamente una medicación, ya que en algunos casos,
como en las llamadas epilepsias reflejas (p. ej. la epilepsia
por televisión) en las que la supresión del desencadenante
elimina las crisis; o las debidas a un efecto secundario de
una medicación que se resuelve al retirar el fármaco.
El riesgo de recurrencia de la crisis es del 36% en el
primer año, del 48% en tres años y del 56% en los cinco
primeros años desde el episodio único. La mayoría de las
repeticiones ocurren en los dos primeros años.
1. Tratamiento farmacológico:
En general se trata la epilepsia con un
solo fármaco. Es importante utilizar la dosis eficaz mínima,
que se calculan en función de la edad y del peso del
paciente. Es preferible iniciar el tratamiento de forma
lenta y progresiva, con ascensos de dosis a lo largo de los
días, facilitando la habituación del paciente al fármaco y
evitando así reacciones adversas que sí pueden ocurrir si se
administran dosis elevadas desde un primer momento. También
es aconsejable hacer coincidir las tomas con las comidas,
con lo que se facilita el cumplimiento terapéutico y se
evita la posible aparición de síntomas digestivos en caso de
tomar el fármaco con el estómago vacío.
Debe elegirse el fármaco más adecuado
para cada caso. El fármaco debe elegirse en función del tipo
de crisis epiléptica que sufra el paciente.
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Los tratamientos para la epilepsia
exigen ser controlados, por lo que es necesario hacer
análisis para determinar los niveles del fármaco en la
sangre. También suele ser necesario hacer controles
periódicos de las funciones hepática y renal para prevenir
posibles efectos secundarios indeseables.
2. Tratamiento quirúrgico:
El tratamiento quirúrgico puede ser necesario cuando se
han agotado las alternativas de tratamiento farmacológico. |
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¿Cuándo está indicada la cirugía? |
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Se calcula que tan solo en el 10-25% de los pacientes que no
responden a los fármacos está indicada la cirugía de la
epilepsia. Ahora bien, todavía no se puede hablar de
indicaciones quirúrgicas absolutas, pero sí se conoce que
algunos síndromes son remediables mediante cirugía. |
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¿Qué técnicas de cirugía existen? |
| Básicamente existen tres tipos de técnicas
quirúrgicas: |
- La extirpación del área del cerebro donde se
desencadenan las crisis. Se realizará en aquellos casos en
los que se ha identificado un foco. Estas técnicas son
las utilizadas con mayor frecuencia.
- La desconexión del área del cerebro donde se
desencadenan las crisis:
- Callosotomía (Indicada en aquellos casos de
focos múltiples con crisis incontrolables) o sección de
conexiones nerviosas cerebrales múltiples.
- Otros procedimientos como la estimulación del nervio
Vago o la Radiocirugía estereotáxica.
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La dieta cetogénica |
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Para tratar la epilepsia en casos resistentes a la
medicación, se puede utilizar la llamada dieta cetogénica,
con contenido muy alto en grasas y bajo en carbohidratos y
proteínas. Este tipo de dieta produce una condición química
en el organismo que se llama "cetosis". En algunas personas,
sobretodo en los niños, la cetosis parece evitar los ataques
epilépticos, pero a la par estos ácidos afectan mucho el
funcionamiento intelectual de los niños. Para instaurar
este tipo de dieta es necesario ingresar al niño, para
calcular la cantidad de cada alimento que necesita y
entrenar a la madre o cuidador. Tiene muchos efectos
secundarios y es incompatible con un desarrollo sano del
niño, aunque en algunos casos puede ser beneficiosa.
La dieta cetogénica sólo se utiliza cuando los
medicamentos no han podido controlar la epilepsia. Al igual
que los otros tratamientos, la dieta cetogénica debe ser
prescrita y controlada por un médico. |
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| Para obtener más información: |
 |
En FisterraSalud:
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En otros sitios:
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Asociaciones de autoayuda |
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Autores:
Equipo editorial de Fisterra
Médicos especialistas en
Medicina de Familia y en Medicina Preventiva y Salud Pública. |
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