Actualizada el 10/06/2007.
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Elaborada por
médicos con revisión posterior por colegas.
La información contenida en este folleto está basada en las Guías Clínicas de Fisterra y otras
fuentes fiables.
Conflicto de intereses: Ninguno
declarado.
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Metodología de elaboración |
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La pérdida y el duelo en la mujer.
Cuando muere tu pareja... |
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Vivir la muerte
de un ser querido es probablemente una de las cosas más
difíciles por las que pueda pasar un ser humano. La
experiencia es única y distinta para cada persona y ninguna
pérdida es comparable a otra, por lo que cada doliente siente
y expresa su dolor de una sola manera, la suya.
A continuación te presentamos algunas
sensaciones, sentimientos y reacciones experimentadas por
otras personas que atraviesan tu misma situación. |
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Cuando muere tu pareja... |
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...el dolor
que sientes puede ser tan terrible y dispara emociones tan
fuertes, que te darán miedo y te parecerán imposibles de
soportar...
...o puede
que no sientas tanto dolor como esperabas..., o que no sientas
nada..., y es que estás bloqueada..., no pienses que no le
querías o que eres mala, no enterarte muy bien de lo que pasa
es una defensa de la mente para no romperse...
...puedes
desesperarte, estar enfadada con todos y contigo misma...,
rabiosa, agresiva, irritable…, y sentirte celosa de las otras
parejas…, o culpable por no insistir más en que dejara de
fumar o se cuidara; se lo dijiste tantas veces... y no te hizo
caso..., e incluso experimentar alivio... porque finalmente ha
dejado de sufrir..., y se acabó todo...
Tener estos
sentimientos es lo normal en tus circunstancias, no eres un
bicho raro ni te vas a volver loca…, eso sí serán unos
sentimientos muy intensos y te vendrán a tirones... y cuando
te sacuden parece que te partes de sufrimiento…, llora...,
llora profunda y amargamente..., será un desahogo y el nudo de
tu pecho se irá deshaciendo.
Continuamente te
preguntarás ¿por qué?, ¿por qué ahora? que estabais tan
bien..., lo teníais todo..., él había empezado a cuidarse...,
jubilado… ¿por qué él?, es injusto..., y todo sigue igual...
Para todo esto nadie tiene respuestas..., pero quizás tu
encuentres algún sentido a lo que te ha ocurrido..., o no.
Observarás que
todos te evitan -a veces médicos y enfermeras incluidos-
...tranquila, no estás apestada, no tienes la culpa de
nada..., el problema es nuestro, la muerte nos pone
nerviosos... La gente no acertará a decirte nada sensato... o
utilizará frases hechas del tipo de: “....bueno, mejor así,
para como estaba…, te acompaño el sentimiento..., lo sentimos,
pobrecita....”; o te pregunte: “¿como estás?...” y en vez de
aliviarte te enfades todavía más y pienses: “...éste es
tonto, pues como voy a estar... mal…, como puedo estar si se
ha muerto mi marido, ¡mal!… ¡que cosas me preguntan…! No lo
tengas muy en cuenta..., tiene su explicación: ¡¡¡la muerte
nos aterroriza!!!
Quizás encuentres algo de alivio en hablar con
otras viudas o personas de tu entera confianza, o si escribes
una carta a tu marido, o le hablas a su foto, o escribes un
diario sobre lo que te está ocurriendo, o preparas un álbum de
fotos de cuando él vivía... |
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Puede que notes... |
- un nudo en la garganta, como un
tropiezo que incluso te molesta al tragar y no se te va con
la tos.
- tensión muscular en el cuello o en
la espalda..., o en todo el cuerpo.
- dolores y molestias en el pecho,
como que algo te aprieta... y no te lo puedes soltar..., o
que te atraviesa y te desgarra..., o sensación de tener un
nudo en el estómago y en la tripa.
- dificultades para dormir..., te
cuesta conciliar el sueño o te despiertas a la mínima de
madrugada y no puedes volver a dormir.
- mucho nerviosismo, como ansiedad,
que no puedes parar por dentro..., o auténtico pánico.
- falta de apetito o que no puedes
dejar de comer.
- que ves a tu marido, que le oyes o
le sientes...
- como un casco entre la frente y la
nuca que te aprieta toda la cabeza.
- sensación de tener un nudo en el
estómago o malas digestiones.
- dolores de tripas, estreñimiento o
diarreas, o ambos.
- dificultades para concentrarte.
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... y que sientas... |
- tristeza, melancolía, depresión.
- falta de memoria.
- culpa y reproches continuos por
cosas que ocurrieron, o por las que no ocurrieron, en la
relación a tu marido.
- enfado, irritabilidad o verdadera
rabia, dirigida contra tus familiares, médicos, enfermeras,
contra ti misma, contra Dios o contra tu propio marido.
- que te entren las ganas de llorar
de repente y no puedas controlarlo.
- cambios de humor repentinos.
- incomodidad al estar con otras
personas o, por el contrario, que no quieras estar sola por
nada del mundo.
- pensar que lo que te ha ocurrido no
es cierto, que tu marido no ha muerto, que realmente no ha
pasado nada, que todo era un sueño, una película.
- como que haces las cosas
automáticamente, igual que un robot.
- un vacío y falta de ganas de vivir
o incluso deseos de morirte para irte con él.
- pensamientos que te acosan, acerca
de si las cosas hubieran ocurrido de otra manera, y los
rumias... y les das vueltas y más vueltas...
- miedo al futuro y a la soledad.
- deseos de desaparecer, de irte a no
sé donde, o de trabajar mucho para huir del dolor que
tienes.
- sentir que estás enloqueciendo
cuando la intensidad de los sentimientos te sobrepasan.
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¿Qué puedes hacer para sentir cierto alivio y consuelo? |
- cuidarte física y mentalmente,
darte tiempo…
- al principio no te fuerces a comer
más de lo que te apetezca.
- trata de hacer ejercicio físico
regular: pasear, correr, nadar, andar en bici… te ayudará a
relajarte.
- ¡ojo! al café, te pone más nerviosa
y te da más angustia; ¡cuidado con el alcohol!, puede
llevarte a la depresión; controla el tabaco, se puede
convertir en un problema serio; y utiliza los medicamentos
razonablemente, si tienes dudas al respecto consulta con tu
médico de familia.
- procura llevar una vida lo más
equilibrada posible, donde tengas un tiempo para el reposo,
el trabajo, y la reflexión o la oración si eres creyente.
- sé muy paciente contigo misma;
recuerda que lo que te ocurre es normal en tu situación, aun
cuando a menudo te encuentres desbordada y desorientada.
- intenta mantener el contacto con
los que te quieren: familiares, amigos,... y si por tu dolor
te habías apartado... vuelve poco a poco a relacionarte con
ellos; es importante tener familiares y amigos con los que
puedas hablar, te ayudarán.
- no te importe volver a contar lo
que ocurrió, habla de cómo falleció…, de lo que sentiste, lo
que hiciste…
- revisa los recuerdos de tu vida en
común, los buenos… pero también los malos, te aliviará.
- ten presente que tu dolor es único,
es tuyo, y por lo tanto no es comparable; no midas, pues, lo
que progresas comparándote con otros, no sirve.
- permítete llorar, el llorar
profundamente alivia de verdad, es un desahogo y una
“salida” a tu dolor acumulado.
- cuando te venga la culpa,
reflexiona… y repasa lo que
hiciste, “hice esto, y lo otro, y lo de más allá…”, ¿de
verdad piensas que podías haber hecho más de lo que
hiciste…?
- el luto interior lleva su tiempo y
las emociones van y vienen, y a veces -como decíamos antes-
a golpes, ve a tu ritmo.
- quiérete y no seas muy crítica
contigo misma, insistimos, tómate tu tiempo.
- busca sostén tanto dentro como
fuera de la familia; tus familiares son seres humanos y
tienen sus limitaciones, piensa que probablemente cada uno
tenga lo suyo, para ellos era su hermano, su padre…
- a muchos se nos ha educado para ser
independientes y nos cuesta pedir ayuda, pero todos la
necesitamos; solicita ayuda y acepta la que se te ofrece.
- te aseguramos que llegará un
momento en el que tu vida volverá a encarrilarse, pero
también te decimos que nada será igual, hay un antes y un
después, y por eso te recomendamos que busques nuevas
maneras de hacer las mismas cosas que antes hacías y que
hagas cosas diferentes, piensa que ahora siempre hay alguien
que te puede ayudar desde el otro lado.
- permítete volver a vivir.
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Piensa que... no estás enferma... solamente estás penando
tu pérdida, llorándola..., que sufres toda tú, tu cuerpo y
tu espíritu, y por eso te duele todo..., te duele hasta el
alma, estás mal, tus tripas, tu corazón, tu cabeza, tus
nervios... toda tú..., y para esto... no hay medicamentos,
por eso a veces es tan difícil que encuentres ayuda
profesional. Sin embargo, poco a poco, médicos,
enfermeras, psicólogos…, vamos tomando conciencia de que
podemos ayudar, y en eso estamos…
Finalmente... ¡¡recuerda que todos
somos diferentes y únicos!!... y que por lo tanto este
folleto te ha podido servir... o no... o incluso
enfadarte más... ¡¡todo puede ser!!
Puedes recurrir a los siguientes libros de autoayuda, a
algunas personas les sirve:
-
“Vivir sin él. Cómo superar el trauma de la viudedad”
de Joyce Brothers, editado por Grijalbo, Barcelona,
1992.
-
“No estás sola cuando él se va, consejos de viuda a
viuda”
de Genevieve Davids Ginsburg, editado por Martinez Roca,
Barcelona, 1999.
-
“La muerte un amanecer”
de Elisabeth Kübler-Ross, editado por Luciérnaga,
Barcelona, 1991.
-
“El camino de las lágrimas”
de Jorge Bucay, editado por Grijalbo, Barcelona 2003
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Para elaborar este documento nos hemos inspirado en: |
- “Cuando muere un ser querido” del Programa de
Donación y Transplantes del Departamento de Salud del
Gobierno de Navarra.
- “Your bereavement” del St. Christopher’s Hospice
de Londres, Inglaterra.
- “Grief and Bereavement” del Sir Michael Sobell
House Hospice de Oxford, Inglaterra, por Marilyn Relf, Ann
Couldrick y Heather Barrie.
- “What do we need during grief” del Hilltop
Hospice, Grand Junction, Colorado, por Mary Ann Harter
Hanson.“What do we need during grief” del Hilltop
Hospice, Grand Junction, Colorado, por Mary Ann Harter
Hanson.
- “Grupo de Duelo de Kueto” del Centro de Salud de
Kueto, Sestao, Vizcaya, funcionando desde 1997, por Jesus A.
García-García y Olga Oruña. Información: 94 600 7880
- “Cruse Bereavemente Care”, organización inglesa
sin ánimo de lucro, fundada en 1959, para el apoyo a
personas en duelo. Website:
www.crusebereavementcare.org.uk
- “The experience of grief” de la National
Association of Bereavement Services de Londres, Inglaterra.
- “Un antes y un después...” del Grupo de Ayuda
Mutua para padres que han perdido hijos: Renacer, Barcelona
y Sestao (Vizcaya). Información: 93 761 3045, 94 499 3839,
657 71 0855.
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Gracias a todos ellos, pero especialmente
a las personas en duelo que han compartido su dolor con
nosotros, este folleto va dedicado a vosotras. |
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| Para obtener más información: |
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En FisterraSalud:
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En otros sitios:
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Asociaciones de autoayuda |
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Autores:
Jesús Angel García-García (1)
Victor Landa Petralanda (2)
(1) Médico de Familia, Centro de
Salud Kueto Sestao (Vizcaya).
(2) Médico de Familia, Centro de Salud Basauri-Ariz (Vizcaya). |
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